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Archive for the ‘Diseño’ Category

¡Alegría a la Primavera!

¡¡Qué estanción del año más exquisita!! Me he dado cuenta que Septiembre me anima, me encanta, me alegra y me llena de energías 🙂

Se han dado cuenta, ya va casi una semana que no actualizo… o al menos se ha sentido como eso, pues hace una semana no tomo fotos y ya estoy con algo parecido al delirium tremens y lo único que quiero es que sea fin de semana!

La semana pasada fuimos a Ritoque, a lo que se conoce como Ciudad Abierta de la PUCV (si, yo me cambié a la UVM, pero nuestra profesora de Taller es egresada de mi ex universidad y fuimos a conocer más del lugar). En algún momento, antes que se acaben las flores hermosas, los cielos con nubes, y el pasto más verde que nunca, volveré para hacer una sesión de fotos con alguien… es un lugar soñado e increible! mucho espacio y una manera espectacular en que la arquitectura se mezcla con el entorno y nada se ve fuera de lugar, todo coincide, todo se integra.

Y nos tomamos una foto de curso! o sea.. nuestra mitad del curso.

Además de fijarnos en todas esas cosas (ahora estoy amaneciendome mientras me craneo con conceptos para explicar bien lo que quiero decir – si, siempre me gustó el lenguaje y sé que tengo un vocabulario amplio, pero por alguna razón el ramo “Taller” hace que se me amarre la lengua y nunca logro expesar lo que quiero-) y jugando con la forma que puede llegarse a lograr con el material, hicimos una especie de presentación de comida con papel, no sé bien como explicarlo, de hecho falté a esa clase y mi trabajo no cumplía con lo que pedían, pero no importa, ya entendí de que se trata y puedo llevar una corrección. Es lo que en la PUCV llamarían Agape 😛

Así es que ahora en Taller trabajamos en eso, en conjunto con todos los conceptos que reunimos croqueando en los mercados y ferias.

En Expresión Tridimensional estamos haciendo algo parecido al proyecto anterior, pero más dinámico en cuanto a forma y, de hecho, se mueve. No se los muestro porque está aun armandose y “no es nada”, así es que no vale la pena.

El trabajo de Técnicas de Representación si tiene forma, e irá tomando más forma en las próximas semanas:

Así es que si se preguntan qué hago cuando me desaparezco y los dejo con ganas de fotos, es esto: diseño.

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El último post que hice aquí con respecto a mis estudios fue el que mencionaba que me cambiaría de Universidad; lo hice y estoy FELIZ, porque por fin en mucho tiempo me siento estable y bien, y que estoy en el lugar en donde debería estar, estudio lo que me gusta, tengo ramos entretenidos, mi horario de clases es ESPECTACULAR y me deja tiempo para hacer el millón de cosas extras que siempre – inevitablemente – hago.

Toda esta semana que pasó dormí muy poco y se preguntarán “¿por qué? si acaba de decir que tiene tiempo para todo?”, pues porque estuve enclaustrada en mi pieza durante una semana cuando me enfermé, y fue horroroso todo lo que me atrasé en clases. Pero ya estoy bien, llevo dos semanas corriendo como loca tratando de ponerme al día en todo y casi casi estoy por alcanzar 🙂

Empezaron los primeros certámenes del semestre, y la próxima semana son las vacaciones de Fiestas Patrias (se han dado cuenta que ahora todos celebran el “Bicentenario”? antes nadie decía “vamos a celebrar los 199 años” jajaja), así es que después de trasnochar y “no tener vida” por un par de semanas, tendré muuucho tiempo para hacer todo lo que me gusta: sacar fotos, crear nuevos proyectos, dormir… (ohh si, dormir!)

El primer certámen que hicimos fue el de un ramo llamado “Técnicas de Representación”, donde, hasta ahora, hemos aprendido a hacer figuras geométricas en base a una regla (o cualquier cosa que te sirva de guía para hacer una línea recta), un lápiz y un compás. Es re entretenido y hast a mi me sorprende cómo podemos hacer una figura con tan poco. El certámen no lo tengo, no se los puedo mostrar, pero era una figura grandota hecha en base a hexágonos y triángulos, y otra a la que se le sumaban cuadrados.

Obviamente, como estuve enferma y en ese ramo falté a dos clases importantes, no sabía cómo diablos hacer un hexágono, así es que estuve a punto de entregar el pliego de papel en blanco y le dije al profe – Boris – que lo sentía mucho pero que tendría que entregarle las hojas en blanco porque a pesar de leer la guía que me entregó, sólo sabía hacer cuadrados, que los aprendimos en la clase que estuve. Me dijo algo así como “esto es un certámen… vea usted lo que hace” y pensé y pensé y lo vi darse vueltas pro la sala, revisar la lista (supongo que vio mi asistencia) y derepente… paf! me quita la regla, me quita el compás y hace una gran línea en mi hoja, tres grandes círculos y me salva la vida. con eso hice todo el certámen, así es que realmente no me importa si me pone un mediocre 4.0, me salvó, y un 4.0 es mejor que un 1.o.

El otro ramo es Taller; a diferencia de la Católica que era un ramo de todos los días, éste lo tenemos 2 veces a la semana. Hicimos una lámina de conceptos en base a los croquis y observaciones de todo lo que llevamos de semestre; una representación de uno de los murales de Museo a Cielo Abierto, de Valparaíso y una propuesta de cómo exponer las láminas en la sala. Obviamente, todo lo anterior debía estar relacionado entre sí y tener, por decirlo así, un “fundamento” de base (he ahí los conceptos).

Los conceptos:

Técnica libre para el “pedacito” de mural (esos croquis los hice con la compañía de Nico :)):

Mi lámina….

Y la propuesta de exposición en la sala; algo que reflejara incertidumbre, un recorrido, la curiosidad de no saber qué vendría después:

Ooootro ramo es Expresión Tridimensional, donde estuvimos trabajando en un diedro (dos planos) y disponiendo dentro de esos planos unos cubos, todo de cartón. Tuvimos que cuadricularlo toooodo (santísimo cuadriculado de 1×1, es horrorooooso!!!) y por suerte, como necesité ayuda por estar atrasada, mi papá, mi QUERIDO papá, me ayudó con esa parte… y es seco, por que lo hizo rapidísimo y me evitó esa lata :). Y también tuve ayuda de mi mamá, que me ayudó a pintar algunos planos… sin ella tampoco hubiese alcanzado a hacerlo todo!

Este trabajo tiene historias: cuando armaba los cubos me llamó Marc desde Concepción y hablamos muuuucho rato de experiencias fotográficas y de ideas. A Marc lo conocí no sé como (supongo que flickr por la sesión que tuvo con Musa) por la fotografía y esa fue la primera vez que hablamos por teléfono. También el hecho de que mi papi me ayudara; y también que cuando estaba pintando, ya casi terminando, el día estaba tan lindo que salí a la terraza y me puse a pintar ahi, era genial porque el sol secaba a medida que pintaba y avanzaba más rápido, pero como vivo alrededor de millones de árboles y había viento, empezaron a llegar ramas y hojas asesinas que querían echarlo a perder, así es que tive que volver al encierro, jajaja.

Les dejo el “progreso” del trabajo:

Y terminé!!!!!

Así se vio la exposición en la sala:

El otro ramo es Fotografía, pero hasta ahora no hemos tomado fotos! Me he metido en el laboratorio de revelado, y he conocido la experiencia de trabajar a oscuras en una composición (hecha con cositas como hojitas, ramitas, mostacillas, blonditas, etc) sobre papel fotográfico y luego “revelarla”. Es entrete, estoy muuuy entusiasmada con salir a tomar fotos de vuelta de vacaciones, a pesar que no me gusta el blanco y negro para cualquier tipo de fotografía (creo que tienen que ser especiales), será genial tener la experiencia de revelar yo misma mi primer rollito.

Esto es un ejemplo de lo que hicimos, son los “negativos” y como fueron experimentos y no me gustaron, no les hice “positivo”.

Y también aprendí que photoshop tenía la herramienta para girar las fotos como espejo jajajajaja (en serio, no sabía). En el certámen la profe entregó la foto con la que debíamos trabajar.

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Hace un tiempo me contactaron para preguntarme si podría aportar con mi trabajo para esta increíble iniciativa que lideraron algunos alumnos de la Universidad Federico Santa María.

Valparaíso al Mundo es una Feria que se realizó por primera vez este Viernes y Sábado pasados en la Sede Central de la UFSM y donde hubo varios stands de diferentes instituciones que ofrecen cursos de idiomas en el extranjero, post grados, intercambio estudiantil, agencias de trabajo, etc.

Hacía falta una instancia en la que a todos a quienes nos interesa esto de los intercambios estudiantiles o de ir a trabajar o estudiar al extranjero pudiesemos informarnos al 100%.

Personalmente, me encantó y encontré muy útil toda la información; había agencias, instituciones educativas, embajadas, etc. Pude enterarme de tiempos de Visa según los lugares a los que vamos, el costo de las gestiones antes del viaje, cómo funciona todo! Así es que podrán ser testigos en el verano 2011-2012 de alguna travesía que haré a USA o Canadá para trabajar y conocer mucho 🙂

Y bueno, además de ir a tomar fotos a la Feria en sí, hice el diseño del afiche, un lienzo y los panfletos o flyers. Humildemente digo que, a pesar de estudiar Diseño y que muchos creen que uno ya empieza a tener conocimientos básicos, puedo precisar que fueron hechos con mi más pura intuición y sentido de la estética que no tienen nada que ver con los estudios que he tenido en este corto tiempo, porque incluso debo tener algunos compañeros que no saben nada de software como para hacer este tipo de material, así es que acepto de cabeza gacha cualquier crítica – constructiva siempre – que les puedan hacer. El logo no lo diseñé yo, me lo pasaron hecho, no sé quién lo hizo.

Aquí Mauren con uno de los flyers:

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Chao PUCV

Uff! Es díficil, haber entrado a “la mejor escuela de Arquitectura y Diseño”, o la segunda mejor, como decía Chicano sin saber cuál sería la primera, y decidir salir de ahí.

Había muchas cosas que me gustaban, me gustaba la clase de Amereida, me gustaba escuchar a Carlos hablar de lo que pensaba, contar sus experiencias, del regalo, de lo gratuito, de América, de los sueños, las alegrías y las travesías. Me gustaba la clase de Cultura del Cuerpo, toda la escuela junta haciendo deporte, yo haciendo yoga, y la Ciudad Abierta, el aire frío en las mañanas, el ruido del mar y los árboles al viento.

Siento que hay que hacerse parte de la Escuela, que hay que ponerse entero en ella y dedicarse. Yo no pude, tengo este genio desesperado que lo único que busca es que le den herramientas rápidas para aprender a hacer las cosas, y la PUCV es abstracta en ese sentido, te enseña a observar, a fundamentar todo… y no, no era para mi.

Voy a echar de menos a mi curso, mucho!!! me encariñé muchísimo con muchos, era un curso rico, había hartos personajes, hartas personalidades distintas, era entretenido.

Y siempre quise ir a travesía, pero tampoco lo haré, y espero que el curso se una mucho más ahí! y que hagan una intervención genial, y sea una experiencia inolvidable, junto con las que les quedan en los siguientes años.

Estoy matriculada en la UVM, algo intermedio, un balance… y espero que esta, la tercera, sea la vencida, porque con lo apurete que soy, no quiero seguir perdiendo el tiempo. Me gusta el diseño, y lo estudio para complementarlo con la fotografía y para entregar un servicio integral al momento de lograr ese proyecto que tengo para los años que vienen.

Un abrazo apretado para mis ex compañeros, y animo para mi, que empiezo en dos días en una nueva universidad.

Primera semana de clases en la e(ad) de la PUCV; esta es la Ciudad Abierta

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Lo que hago cuando el tiempo eso mio – y no de la universidad, ni de los favores con los que me comprometo, ni de las mil cosas que uno siempre “debe” hacer – es dedicarme un poco en el orden de mi espacio, mi pieza… si! usualmente es un desastre 😦

Y como estoy en el medio de mi semana de vacaciones, me puse a ordenar, y mi manera de ordenar empieza desde lo más básico: “¿Qué hago con todos los pliegos de papel que tengo cortados? no puedo botarlos…” y así fue como me puse a re-cortarlos y a hacer libretitas y cosas por el estilo:

Y el que más me gustó y fue hecho con más cariño, fue este cuadernito para Kari, que obviamente, no está hecho con sobritas de papel, porque me lo pidió especialmente 🙂

Y qué puedo decir… el orden así no avanza mucho, mi pieza aún tiene muchas partes desordenadas, jajaja. Pero me encanta hacerlo de esta manera 🙂

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Eran increíbles las historias que Don Raúl contaba; tenía una parra que no había pasado por vendimia porque no le convenía venderla, ya que estaban pagando muy poco a la gente sola, así es que comimos de sus uvitas mientras trabajamos. Contaba cómo iba a cazar conejos, liebres, pájaritos como codornices y zorzales, con honda, y de eso se alimenta… se la pasaba una tarde cazando y tenía comida, además de los higos, limones, uvas, peras, aceitunas y duraznos que había esparcidos por todo el terreno.

A Don Raúl el terremoto lo pilló en el baño, salió corriendo hacia afuera y tuvo suerte de haberse “refugiado” en el lugar donde ninguna pared se le cayó encima. Su casa era de adobe, quedaron unas tres paredes en pie, y tenía otras casuchitas que se salvaron, donde puso su cama. No tenía dónde cocinar, poca agua de pozo, sus cosas estaban todas sucias… pero Don Raúl trabajaba igual, estuvo todo el día trabajaando a la par de nosotros, poniendo tejas en el techo de una de las casitas suyas que había quedado en pie. Realmente no vi para qué usaba esas dos casitas, habrán sido la cocina y algo más, alguien de mi cuadrilla tendrá que haberse fijado, pero su casa quedó abajo, así es que por eso le construimos la mediagua.

Tenía una perrita viejita, “la Chica”, re juguetona, pero poco acostumbrada al cariño… no digamos que Don Raúl haya sido muy sentimentalista ni demostrativo en el tiempo que lo vimos y estuvimos con él. La quiltrita saltaba y nos movía la cola, pero al momento en que quisiéramos hacerle cariño, se alejaba tímida. Con el paso de las horas se amansó un poco y “se entregó” al cariño de la Caro y Daniel… de hecho, parecía bastante enamorada de él, jajaja.

Ahora tuve la experiencia de ayudar a nivelar los pilotes y que todo cuadrara, cosa que no hice antes por estar cocinando para los voluntarios.

Cuando ya tuvimos todo en orden, nos dimos un tiempo para almorzar. Comimos fideos que hicimos en la casa de Don Carlos, el vecino que se portó un siete, nos prestó baño, cocina, chuzo… todo lo que tenía y nosotros alguna vez necesitamos. Don Raúl no quiso comer, nos acompañó mientras sacaba gajos de uva y nos conversaba de sus historias de caza y cómo su cuñado lo había tratado de engañar y robarle un pájaro. Nos reimos harto con sus historias y cómo las contaba… que cuando salió de su casa en el terremoto “me hinqué en el suelo.. así… así cagao eh susto!” y de cuando “una sobrina mia que está casá con un sobrino me dijo…” – frase que Ramiro acompañó con un comentario de “Qué bizarro” y me hizo reir a montones.

Después del almuerzo quedamos todos muertos de sed, y como no había agua ni habíamos llevado nada bebestible (sólo vasos, platos y servicios), pensamos seriamente en pedirle la bicicleta a Don Raúl para ir a comprar al negocio más cercano (que no era nada de cercano). Tuvimos la suerte de que justo justo pasó una señora con sus compras, y la Ale corrió tras ella a pedirle que nos vendiera una bebida. Vimos cómo se iba la Ale con las bolsas de la señora, supusimos que la acompañaría hasta su casa y le cargaría la mercadería y, a los pocos minutos, volvió con una bolsa con juguitos en polvo y una botella de chicha.

Yo no bebo alcohol, porque no me gusta y porque aunque digan que es un “gusto adquirido” la verdad no me llama la atención “adquirir” ese gusto, pero siempre que hay cosas nuevas las pruebo, así como en la casa de Don Germán probé el aguardiente con higo (jajaja). No había probado antes la chicha… y ésta parecía jugo, con poquitos grados de alcohol. La Señora también nos mandó unas sandías que estaban bien ricas para “beber” algo de agua, porque no estaban maduras y sabían a pepino de ensalada, tal como ella lo había advertido.

Volvimos a trabajar y pusimos los paneles del piso; nos quedaron unos pilotes corridos por alguna extraña razón, y entonces Ramiro y yo nos metimos bajo la casa; él para correr el pilote mientras yo, desde ahí abajo, levantaba con las rodillas el panel entero.

Y empezamos a armar el resto de la casa! vimos que se nos venía el tiempo encima y esta vez si que si, como dice Kyle, me concentré demasiado y olvidé la cámara al final de la cosntrucción.

En algún momento tuve que tomar la bicicleta de Don Carlos e ir donde el vecino (que no es tan vecino) a conseguirme un desatornillador de cruz, porque el que teníamos nosotros estaba gastado y rodaba los tornillos, y el que habíamos usado el día anterior era de la Vale, que se fue a otra “super cuadrilla” a trabajar en unas mediaguas que faltaban.

Pasé a la casa de la Señora María Luisa, que se me puso a llorar en la puerta, porque me decía que no tenía nada, que la casa estaba abajo (y se veía abajo) y que todos los días removía escombros para ver si encontraba alguna cosa nueva debajo. Me contó que duerme con su marido, de 90 años, en la casa que era bodega y donde dormían los perros, y que aun no le dan una mediagua porque tiene ese techo donde estar, aunque se llueva y su marido corra riesgo de morir de algún resfrío. Me dio una pena enorme e impotencia, ver como pasan estas cosas y no poder hacer nada, no poder siquiera abrazarla porque estaba tras la reja, y ver a esta mujer, a esta señora que podría ser mi abuela, agarrada de la reja con sus manos viejas de años y trabajos, con sus ojos brillantes de lágrimas y cansados del tiempo.

La tuve que dejar, crucé la calle y fui a la casa de Don Jano, y su hijo (me contó después Don Raúl el árbol genealógico casi completo) logró encontrar un desatornillador que prestarme y volví a la casa a poner las ventanas.

Nos fuimos temprano porque nadie podía ir a buscarnos y de noche por la carretera no pasarían micros ni nadie nos llevaría a dedo, así es que tuvimos que dejarle la casita sin puerta a don Raúl. Daniel, Javier y yo estábamos apuradísimos mostrandole al menos cómo se ponían las bizagras, porque no sabíamos si habría voluntarios que volvieran al día siguiente a terminarle la casita. Me dio una pena enorme dejar eso sin terminar, pero me dio tranquilidad saber que Don Raúl sabía como poner la puerta y que ya se la habíamos dejado marcada… y más tranquilidad tuve aun cuando supe que al día siguiente si fueron voluntarios a terminarle la casita.

Creo, resumiento, que a pesar de la tendinitis que me aquejó en la mano derecha el día que nos tocó construir donde don Raúl, y la tendinitis de las dos manos con la que volví a la Quinta Región, y a pesar del clavo que pisé en casa de la Señora Irma… es lejos es cansancio mejor sentido, esto de ayudar a la gente, de no quedarse de brazos cruzados, de hacer algo y ser parte de este “levantar Chile”. Si tienen la oportunidad, reitero como lo hice con los trabajos voluntarios de Un Techo para Chile: Háganlo.

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A las 5:45 sonó el despertador y con el frío que hacía por la lluvia del día anterior, pasé por encima de la Flo, que dormía al lado mío y fui al baño a vestirme… partí al comedor a juntarme con las otras chicas de cocina y después que llegó la gente con cara de tuto, empezamos a servir agüita calentita, empezaron a hacerse los tecitos, cafecitos, lechecitas y chocolates calientes, con pancitos con mermelada, manjar o paté.

La Familia que le tocó a la cuadrilla 15, que era mi grupo de trabajo, nos irían a buscar en camioneta a eso de las 8.30, así es que eso me dio una hora y media para meterme a mi saco de dormir y descanzar un ratito más antes de irnos.

Conocí a mi grupo: Alessandra, Belén, Valentina, Daniel (que es compañero mío), Carolina, Javier, Ramiro y Elena. Conocí también a la familia a la que le haríamos la primera media agua, a Doña Irma y Don Germán, y a la Paula que era su hija, y a su pololo, que nos ayudó a construir también.

La casa de ellos era de adobe, lo único que quedó de pie después del terremoto fueron la cocina y el baño. La Señora Irma y la Paula estaban en la casa de Doña Rosa, la mamá de Don Germán, y él estaba solo en la casa. Contaba que no sabe cómo salió sin que ser aplastado por algún muro, no sabe qué cayó primero, no sabe si salió antes o después de que la casa se empezara a derrumbar.

Llegamos tempranito, aún había neblina y los paneles de madera pesaban por la lluvia del día anterior. El miércoles pusieron todos los pollos o pilotes para hacer la base nivelada de la casita. Y empezamos a montar todo!

Nos trataron pero de lo más bien! para empezar, con el desayunito que nos dieron, con tecito y huevitos de campo revueltos… que cosa más rica que eso!

Después seguimos trabajando con más energía, me encantó ver a los pollitos y las gallinas paseando por ahí, y el paisaje y el silencio que había, sin verse ningún vecino cerca… que tranquilidad más grande había ahi.

El almuerzo fue una rica cazuela hecha por la Señora Irma y Doña Rosa. Nunca había tenido la experiencia de comer algo que hubiese visto vivo antes… y siempre hay una primera vez para todo: La Señora Irma llevó a Elena, que es española y está con nostros por intercambio,  a que la acompañara a buscar a dos pollos para matarlos y hacerlos en el almuerzo, bien fresquitos. Algunos pueden pensar que es una acción cruel… pero encuentro realmente maravilloso vivir así, de la tierra, de lo que te da la naturaleza, de lo que tu mismo puedes cultivar y criar.

Después seguimos trabajando hasta terminar! algunos de la cuadrilla se fueron antes para comenzar con la segunda media agua que nos tocaba hacer; hicimos un brindis por la casita terminada y nos fueron a dejar.

Esta es la vista que tenía Don Raúl, el caballero al que le construimos la segunda media agua y del que hablaré mañana:

Llegamos en la noche al Internado de vuelta, pero en casa de Don Germán ya nos habían dado tecito también, con pancito amasado por la Señora Irma, así es que no cené, pero me reí mucho con la Vero, que estubo en cocina todo el día… y tipín 0.00hrs, todos nos fuimos a dormir.

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